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Headsmashed in Buffalo Jump

El programa Head Smashed In Buffalo Jump recrea la elaborada caza de los habitantes de las Primeras Naciones de Alb

Jennifer Allford

Travel Alberta

- 3 minute read

¿Será el lobo o la cría de bisonte? Piénselo bien.

Cada otoño durante miles de años, los cazadores Blackfoot se reunían en la cima de un acantilado en el sur de Alberta. Cada uno tenía una función específica que desempeñar en una elaborada caza que hacía correr a cientos de búfalos hacia el precipicio hasta la muerte.

Ahora depende de usted. Cuando ayude a recrear la caza en Head Smashed in Buffalo Jump, tendrá que decidir si quiere vestir la piel de lobo sobre la espalda y representar al amenazante animal al lado de la manada, o ponerse la piel de una cría de búfalo, correr a toda velocidad por el pasto de la llanura y engañar a la estampida de búfalos a sus espaldas.

Headsmashed in Buffalo Jump

Roth & Ramberg

En mi reciente viaje para conocer Piskun, la representación de la caza de búfalos en este singular centro interpretativo de Alberta, los que protagonizaron los papeles de las crías de bisonte (otro nombre del búfalo) fueron los niños asistentes. Todos los demás tuvieron la oportunidad de representar a una de las desafortunadas bestias en estampida hasta la muerte, como los aproximadamente 100 000 búfalos que cayeron en el curso de unos 6000 años. No es para preocuparse, no caerá del precipicio como ellos.

Representamos a la bestia en el sagrado y seguro suelo debajo del acantilado, donde unos 500 Blackfoot de diferentes tribus se reunían en los días del salto del búfalo. Ellos acampaban, esperaban la caza y, luego de que el búfalo cayera, procesaban la carne en una fuente duradera de proteína llamada pemmican. "El abuelo de mi bisabuelo persiguió búfalos en este acantilado,” nos dijo el guía Marcus Healy. "Esa misma sangre corre por mis venas".

Headsmashed in Buffalo Jump

Roth & Ramberg

Aquí, la última cacería de búfalos fue en 1840. La zona fue declarada sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año 1981. Durante nuestra experiencia, subimos a la cima del acantilado por el centro interpretativo Head Smashed in Buffalo Jump Interpretive Centre. En el camino, vimos una piel de búfalo con pequeños dibujos que decían: En 1771 "los osos entraron al campamento". En 1879, "el búfalo desapareció”.

En líneas generales, así funcionaba la caza: cuando el viento era el adecuado y los búfalos estaban comiendo pasto en la "cuenca de encuentro", los cazadores marcaban "carriles" con plantas y rocas. Un par de ellos se ponían pieles de lobo y permanecían alrededor de la manada, ponían nerviosos a los búfalos y los empujaban hacia los carriles. Entonces, la estrella, el "búfalo corredor" con una piel de becerro, se apartaba como si estuviera en peligro. La matriarcal manada comenzaba a correr hacia él. El corredor se escabullía entre la gente, se sacudía las pieles de búfalo, y la manada seguía adelante, por el acantilado.

Headsmashed in Buffalo Jump

Roth & Ramberg

Allá abajo, los arqueólogos han encontrado puntas de flecha que datan de hace 9000 años. En 2016, excavaron un pozo subterráneo de asadero que ha estado allí por más de 1600 años. Los arqueólogos comenzaron su trabajo en la década de 1930. "Mi bisabuelo molestó a los arqueólogos", dijo Healy, sonriendo con su gorra de Blue Jays y una larga trenza negra. "Ellos vinieron a preguntarle ‘¿Qué es esto?¿Qué es eso?’ Y él les dijo 'no pueden trabajar hasta que se manchen, es un sitio sagrado’".

Nuestra moderna aventura comenzó con esa mancha, un baño de humo para la limpieza espiritual, y un anciano pidiendo al creador que nos perdone mientras se encontraba al interior de un tipi, algo que Healy describe como "la primera vivienda móvil". Healy nos repartió pequeñas puntas de flecha y nos mostró cómo arponear un objetivo con forma de búfalo gigante. Cuando fallé por una milla, me mostró otra vez.

Dejamos de lado las herramientas de caza, y los niños pequeños tomaron sus pieles de animales y posaron para fotografías con una gran sonrisa. Yo también me sentía como un niño, corriendo bajo el gran cielo azul y pretendiendo ser un búfalo condenado mientras todo el mundo reía, con el calor del sol en sus rostros.