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Esta es la manera más sencilla para llegar a las mejores vistas de Banff

Lisa Monforton

Travel Alberta

Jan 23, 2018 - lectura de cuatro minutos

No esperaba llegar a la cima de una montaña y sufrir de un tremendo caso de envidia del trabajo.

Pero eso fue precisamente lo que ocurrió cuando me vi frente a una escena típica en Alberta: Grandes montañas. Cielo azul. Lagos que parecen perfectos para hacer rebotar piedras. En la plataforma del mirador, una joven se toma un momento para sí misma.   

“Buenos días”, susurro sin querer romper el silencio. 

Jessica Weckesser se vuelve a mirarme con una gran sonrisa. La guía de verano de Sunshine Village está disfrutando de un instante de tranquilidad desde su sitio en el mirador, en lo alto de la montaña, antes de que comiencen a llegar los visitantes del día para explorar los senderos de Sunshine Meadows

“Es tan tranquilo aquí a esta hora del día”, comenta. 

Siéntate y disfruta del recorrido en telesilla. Es la forma más sencilla de subir y admirar el panorama en camino a Sunshine Meadows.  

La escena es impresionante. Esta sí que es una magnífica oficina, pienso. 

Conozco bien el lugar. En invierno, Banff Sunshine Village es uno de los mejores complejos turísticos para esquiar en el mundo. En verano, la góndola lleva a los caminantes hasta la aldea alpina, y subes todavía más en telesilla. No hace mucho que Sunshine Mountain Lodge abrió sus puertas para recibir visitantes que se quedan a pasar la noche durante el verano. 

He caminado por los senderos de Sunshine Meadows antes, pero jamás con un guía. Hoy voy a caminar con Eva Adamkova, supervisora del programa de recorridos con explicaciones de Banff Sunshine Meadows. Adamkova desciende del telesilla de Standish momentos después que mi esposo y yo. 

Ella tampoco se aburre del lugar. Siempre que puede escapar de los confines de su oficina, nos dice, viaja en busca de un sendero. Jamás se cansa de las impresionantes vistas.

Llegaste a la cima. La vista desde la plataforma Standish te dejará sin aliento con sus kilómetros y kilómetros de montañas.

Simplemente no esperan una vista tan maravillosa

Eva Adamkova

Sunshine Meadows forma una buena parte del Banff National Park, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero Adamkova quiere que sus caminantes dejen de admirar las abrumadoras vistas y noten a los habitantes más pequeños del lugar. El halcón que se lleva a un pajarito bebé o levanta a una ardilla del suelo para comer. O la evidencia de que un oso ha hecho a un lado una enorme piedra para obtener alguna deliciosa comida.

Miren hacia arriba, agáchense, escuchen, nos indica Adamkova. Echen un vistazo más de cerca a los seres vivos más pequeños. 

Adamkova, de la República Checa, recuerda la primera vez que se encontró en la plataforma del mirador de Standish. “Me sentí tan feliz”.     

Y todavía sigue así. Pero ahora deriva su felicidad de ver las caras de las personas y escucharlas tratar de expresar su admiración por lo que ven. “Simplemente no esperan una vista tan maravillosa”.

Adamkova se ha centrado en una vista más microscópica de las praderas: los animales y las flores, no tan evidentes. “Me gusta comentarle a la gente lo frágil que es este entorno; miren los pequeños detalles y admiren hasta las flores más diminutas”.  

Lo que ven hoy aquí podría desaparecer mañana, nos dice. Siempre está cambiando.

Caminamos por el sendero Rock Isle Lake, uno de seis senderos. Adamkova se detiene. “¡Oh, miren aquí!” Una ardilla terrestre Richardson se llena la boca con semillas de flor; cerca de ahí, otra se levanta sobre sus patas traseras y les hace “chip, chip” a sus compañeras. Tal vez están compartiendo la noticia de que han encontrado un nuevo lugar para desayunar.  

“Están engordando para el invierno”, explica Adamkova. Y apenas es mitad del verano. Cuando hibernas durante nueve meses al año, necesitas subir de peso para poder sobrevivir al invierno.

En el aire, un halcón describe círculos en busca de una presa. Más adelante en el sendero, Adamkova encuentra la marca de una garra de oso cerca del camino. Es una indicación de que un oso ha estado comiendo ahí recientemente. 

“Tienen que detenerse, ver y escuchar los sonidos de la naturaleza, el viento, las aves, el agua”, dice Adamkova. Es una de las razones por las que ha llegado a amar Alberta y sus lugares silvestres y quiere hacer de este su hogar permanente. 

Sí. Lo comprendemos bien. 

Es lo inesperado y las pequeñas cosas que hacen de las praderas un lugar fascinante. A veces tienes que agacharte para ver la huella de un oso o las ardillas terrestres que se llenan las mejillas con semillas.

Abre las ventanillas, súbele a la música 

Llegar a la parte posterior de Sunshine Village para una caminata en la pradera es solo la mitad de la diversión. Con las ventanillas abiertas, disfrutamos del aroma de los árboles durante el recorrido en auto de 15 minutos por el sinuoso camino que sube hasta la base del complejo turístico. Hemos visto pasar a un oso que paseaba y siempre tenemos que frenar para dejar pasar a los borregos cimarrones. 

La base del complejo turístico se encuentra a 1660 metros sobre el nivel del mar. Una vez ahí, subimos a la góndola para un recorrido de 15 minutos que nos lleva más arriba, hasta la aldea. En viajes anteriores hemos visto a una marmota disfrutando del sol sobre una roca y a un alce paseando entre los árboles, pero no el día de hoy. 

En la aldea, un recorrido en telesilla nos conduce hasta la cima de la montaña. Nos sentimos tan ligeros sin nuestro equipo para esquiar, que siempre llevamos cuando hacemos este viaje en invierno. Hoy es un día perfecto para salir en shorts y camiseta. 

Y no tenemos que marcharnos después de un día de caminata por las praderas. Puedes relajarte, descansar y pasar la noche en Sunshine Mountain Lodge.

Al terminar nuestra caminata, estábamos listos para descansar con una cerveza fría en el balcón de nuestra habitación en Sunshine Mountain Lodge, donde pasamos la noche. 

Luego nos relajamos en la tina de hidromasaje al aire libre, antes de cenar en el elegante Chimney Corner, y de tomar una última copa en Mad Trappers Grill.

Caminamos de vuelta a nuestra habitación en la oscuridad. En el cielo hay un espectáculo de luces que jamás hubiéramos visto en la ciudad. Y el día termina igual que comenzó: con un raro silencio que no quieres romper. 

Te lo has ganado. No hay nada mejor que un hermoso día en las alturas, con amigos.

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