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Si alguna vez quisiste acariciar a un perro lobo (¿y quién no?), este es el lugar para hacerlo

Travel Alberta

Dec 20, 2017 - 4 minute read

Georgina De Caigny estaba encaminada a una carrera en ingeniería cuando Kuna cambió su vida. 

Kuna es un perro. No el tipo de perro que puedes poner en una cartera o que se queda quieto y se acicala en un concurso de mascotas. Es casi el opuesto absoluto. Kuna es un perro lobo: mitad perro doméstico y mitad lobo salvaje. Mientras aún era una estudiante, De Caigny adoptó a Kuna y se enamoró de tal manera que abandonó sus aspiraciones profesionales (“son cinco años que nunca recuperaré”, bromea) para dar vida a una de las experiencias de turismo y vida salvaje más singulares de Alberta, el Yamnuska Wolfdog Sanctuary

De Caigny y su madre Andi Scheibenstock, una doctora en B.C., fundaron el Yamnuska Wolfdog Sanctuary después de darse cuenta de que perros como Kuna tienden a ser incomprendidos, únicos y difíciles de manejar a tal punto que, a veces, terminan abandonados. Comenzaron el santuario con el objetivo de cuidar a los perros lobos, eliminar los mitos sobre los lobos y los perros lobos y educar a las personas sobre la tenencia responsable de perros lobos.

Los perros lobos no siempre son amigables con las personas, especialmente si tienen mucho lobo en sus genes. Pero otros hasta pueden comer de la palma de tu mano. Cada uno tiene una personalidad diferente. 

Amar a un perro lobo es una experiencia distinta al enamoramiento que sientes por el labradoodle del vecino. La manada Yamnuska está compuesta por animales rescatados que son el resultado de una cruza intencional más que un animal salvaje apareándose con uno doméstico. Los perros de De Caigny fueron entregados por dueños que se dieron cuenta de que lidiar con un perro lobo no es nada comparado con las mascotas a las que estamos acostumbrados. A mayor cantidad de genes de lobo en el animal, más parecido a un lobo será su comportamiento y aspecto. Los perros domésticos se pueden entrenar. ¿Los perros lobos? No mucho. 

“Los perros pueden ser impulsivos, pero no son muy buenos para tomar decisiones”, comenta De Caigny. “Los perros lobos, por otra parte, toman decisiones constantemente. Son animales que resuelven problemas”. Pese a que varios de los animales en el santuario son demasiado parecidos a un lobo para ser adoptados fuera de las instalaciones, otros no lo son, por lo que se pueden dar en adopción siempre y cuando se encuentre a los dueños apropiados. Eso hace que una de las misiones del santuario sea educar a las personas sobre la tenencia responsable de perros lobos.

Georgina De Caigny ha hecho que el trabajo de su vida sea rescatar perros lobos y educar a las personas sobre estos misteriosos y hermosos animales.   

El santuario ocupa terreno en las laderas de las Rockies, cerca de Cochrane, Alberta, al oeste de Calgary. Cuatro veces al día y cinco veces a la semana, De Caigny y sus guías hacen recorridos por las cercas de la instalación para que el público conozca, alimente y fotografíe a los perros lobos. También puedes inclinarte por un recorrido autoguiado por una caminata explicativa por las premisas en las que puedes aprender datos interesantes sobre los lobos y los perros lobos, y explorar a tu propio ritmo.

Cada uno de los animales tiene una personalidad única, según la influencia de su composición genética. Aquellos con una mayor concentración de genes de lobos tienden a ser más cautelosos con los humanos. Otros son más simpáticos, similares a un pastor alemán más salvaje. Todos son hermosos. Algunos hasta tienen vínculos con la fama, como Zeus, un perro lobo blanco emparentado con Quigly, el famoso lobo actor que hace de Ghost en la serie de televisión Game of Thrones. 

Siete días a la semana, desde el amanecer hasta el anochecer, Georgina cuida de la manada, expande las cercas, publica fotos en la página de Facebook del santuario y responde correos electrónicos de refugios que buscan con desesperación un hogar para los perros lobos. Esta no es la vida que había planificado para ella en un principio, pero la pasión de Georgina por el bienestar de estos increíbles animales hizo que creyera que es un trabajo que vale la pena. Las personas a las que nos encantan los perros ciertamente estamos agradecidos de que lo haga.

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