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Esta familia mantiene viva la clásica cabalgata musical de la policía montada canadiense.

Zoey Duncan

Travel Alberta

Nov 15, 2017 - Lectura de cuatro minutos

Si sabes algo sobre la famosa policía montada de Canadá, seguramente tiene que ver con un grupo de policías estoicos e indefectiblemente amables que pasean a caballo y que se convirtieron en sinónimo de la identidad canadiense. Lo que no sabes es que, cuando están aburridos, los miembros de la policía montada se divierten ofreciendo una cabalgata musical que creció hasta ser una institución canadiense.

""Es casi como si estuvieran bailando cuando lo hacen"", comenta Sandi Davis respecto a los caballos, que son el centro de esta presentación única. Davis debe saber lo que dice, ya que es la directora ejecutiva del Fort Museum del North-West Mounted Police (NWMP), situado en Fort Macleod, en el sur de Alberta. Además, la historia de su familia en esta recreación es muy antigua.

Su padrastro fue uno de los primeros en cabalgar en la presentación cuando esta se revivió en homenaje a la cabalgata musical original. Luego, sus hermanas lo convirtieron en una costumbre familiar. Así que Davis ha observado por décadas a los viajeros provenientes de todas partes del mundo emocionarse con la historia local.

¿Los caballos pueden bailar? Pareciera que estos se mueven al ritmo de la música cuando los observas presentarse en vivo.

Travel Alberta / Katie Goldie

Davis explica que la diversión que trajo la cabalgata musical original resultó de un viaje mucho menos divertido para la policía montada. En 1874, 300 miembros de la nueva NWMP (precursora de la Royal Canadian Mounted Police de hoy, que presenta su propia cabalgata musical itinerante) hicieron una brutal marcha hacia el oeste de 1400 kilómetros desde Fort Duferrin, Manitoba, hasta Fort Whoop-Up (actualmente conocido como Lethbridge, cerca de Fort Macleod). Su objetivo era ignorar las feroces picaduras de las moscas negras y atrapar a algunos fastidiosos contrabandistas de whisky estadounidenses. Los contrabandistas se marcharon en cuanto supieron que la policía iba tras ellos, así que el grupo siguió el plan B: establecer los primeros puestos de policía en el oeste de Canadá.

El dúo de madre e hija, Sandi y Lisa Davis, se divierten viendo a los visitantes montar y acicalar los caballos.

Travel Alberta / Katie Goldie

Los aburridos policías montados sueñan con la cabalgata musical 

Después de instalarse en Fort Macleod, la policía montada se dedicó al monótono trabajo diario y a los ejercicios de caballería. Entonces, alguien tuvo una idea: ¿por qué no tocar instrumentos musicales mientras cabalgan?

Fue una pésima idea. ""Los caballos enloquecieron"", comenta Davis. Pero la policía montada no se rindió. Invitaron a los métis para que tocaran y así nació la cabalgata musical. El experto combo de coreografía musical más cabalgata era más o menos el equivalente de las tropas del siglo XIX de salir con los amigos e ir a ver un partido de hockey después del trabajo.

Parte de lo divertido de visitar Fort Macleod NWMP y el centro First Nations es poder acicalar a los caballos y, por supuesto, acariciarlos.

Travel Alberta / Katie Goldie

Actualmente, los jóvenes jinetes que recrean la cabalgata musical en el museo durante el verano no son policías oficiales que preservan la paz como en los viejos tiempos, pero tampoco están precisamente relajados en sus sillas de montar inglesas. 

""Imagina vestirte con un abrigo de lana, pantalón de lana, guantes, botas… el equipo completo… y afuera con 35 grados centígrados de temperatura"", comenta Davis. ""Tienes que estar loco"".

Lisa, la hija de 19 años de Davis, forma parte de ese grupo de locos, ya que es sargento de la cabalgata. Lisa imagina ser uno de los jinetes de aquella época cuando se pone su famosa sarga roja, que evoca el primer modelo del famoso uniforme de la RCMP y en el que se basa el que usan actualmente.

""(Quiero) demostrar la determinación que ellos seguramente tuvieron cuando marcharon hacia el oeste"", comenta Lisa. ""Todos los jinetes que participamos somos muy parlanchines. Así que algunos días puede resultar difícil ser como la silenciosa y formal policía montada"".

Los visitantes hacen fila para limpiar los cascos de los caballos, en serio. 

Antes de que los jinetes de la patrulla montada se preparen y galopen hacia la audiencia en The Charge, los visitantes pueden pasar algo de tiempo de calidad con los caballos. El programa Groom A Horse les ofrece a los visitantes la oportunidad de ser los esteticistas de un fiel corcel. Lisa dice que se sorprende de cómo la gente se deleita en hacer el equivalente equino de limpiarse las uñas. Pero la actividad destacada consiste en trotar alrededor de la arena montando a caballo.

Lisa sonríe bajo su casco con pico, pues recuerda la reciente vuelta de un visitante de 89 años alrededor de la arena. ""Fue la experiencia de su vida"", comenta.

Las cabras pigmeas que habitan en el lugar son los únicos residentes del museo más consentidos que los caballos, comenta Sandi. Pearl y Flip estaban destinadas a pastar en el techo de césped de la histórica Kanouse House, pero viven en abajo desde que, en palabras de Davis, las cabras ""engordaron tanto que no pudimos mantenerlas en el techo porque teníamos miedo de que fueran a rodar y a caerle a alguien en la cabeza"".

Los visitantes pueden consentir a los caballos, pero las adorables cabras pigmeas también son famosas por robarles el corazón.

Travel Alberta / Katie Goldie

La estructura de tepe y tronco fue construida en este lugar en 1883 por Fred Kanouse, un comerciante de whisky que se convirtió en ganadero. Davis cuenta que la Kanouse House se convirtió en uno de los primeros puntos de reunión de los Mounties; en el histórico edificio todavía se encuentra una mesa en la que tomaban café y jugaban cartas. ""No solo tuvimos la primera estación de los Mounties, también tuvimos el primer Tim Hortons"", bromea Davis.

Dentro de los muros recreados del fuerte, otras exhibiciones celebran a las Primeras Naciones de los Piikani, los Kainai y los Siksika, y sus siglos de historia en la zona, los alojamientos de los Mounties del siglo XIX y el transporte, la medicina y la religión en las llanuras. 

Para Davis, ver nuevas audiencias disfrutar del museo y de la cabalgata aún es emocionante, incluso después de todos estos años presenciándolo. ""Casi das por sentado que tienes esto a la vuelta de la esquina"".

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