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Hay un lugar en el que puedes sostener a una lechuza y no es Hogwarts

Zoey Duncan

Travel Alberta

Nov 15, 2017 - Lectura de cuatro minutos.

Prepárate para quedar encantado con un ave rapaz incluso antes de pagar la entrada a la Alberta Birds of Prey Foundation. En el caso de que intercambiar miradas con una lechuza no te motive: este es un aviario sin vidrios. Es un lugar para relacionarte muy de cerca con un nuevo amigo emplumado. Quizás sea Bruce Wayne, una joven lechuza campestre, aseándose en una rama cerca de la caja registradora, sin saber que las plumas en su rostro curiosamente se asemejan a un símbolo de un murciélago.

La Alberta Birds of Prey Foundation en Coaldale alberga a lechuzas, milanos, halcones y águilas que necesitan un poco de descanso y diversión. Según sus heridas, varias de estas aves nunca estarán listas ser liberadas. Algunas pueden quedarse en el hotel de cinco estrellas de las instalaciones de la vida salvaje, según las palabras del director de operaciones, Colin Weir. “Reciben la mejor comida, un buen ejercicio, un ambiente seguro y, al final de cada día, tienen esclavos que los bañan”, comenta Weir, medio en serio, medio en broma. 

Weir inició esta operación de rescate en 1982. Hoy, es una beneficencia y un popular destino de las Canadian Badlands. “Tan solo soy un poco más apasionado y obsesivo que el resto de las personas”, dice Weir, un contador de profesión. Weir lleva una vida en la que un día puede estar en cuatro patas limpiando el excremento de aves un día y, en otro, presentándole un águila real a la realeza. Lo que sea que le depare su día, está viviendo su sueño.

Birds of Prey

Generalmente, está prohibido hacerles cariño a las lechuzas. Puedes tocar cautelosamente sus plumas, pero no las acaricies como si fuese tu perro. Si tienes suerte, quizás tengas la oportunidad de acariciarles la nariz con la tuya. 

Travel Alberta / Katie Goldie 


Los animales salvajes no son mascotas y nunca pueden convertirse en una

Colin Weir, director de operaciones, Alberta Birds of Prey Foundation

El sitio de ecoturismo brinda una oportunidad muy singular de interactuar con las aves rapaces autóctonas de Alberta. Sostener a una lechuza relajada, con sus garras firmes en tu mano es una de las actividades más destacadas (y está incluida con la entrada). 

Basil, un pequeño mochuelo de hoyo, es experto en selfies con humanos. Basil es “tan confiable que puedes acariciar su nariz con la tuya”, comenta Weir. Gordon, un búho americano de mayor envergadura, tiene esa mirada detrás de sus párpados emplumados que deja claro que es muy genial para estar aquí, pero que tolerará las risitas tontas de los bípedos cautivados que lo sostienen.

Según el ave que sostengan y su disposición, Weir y su equipo alentarán que toquen un poco las plumas. Pero Weir no deja espacios para ambigüedades: no se acaricia a una lechuza. La tocas.

“Puedes descubrir qué tan suaves son gracias a la textura de ellas”, comenta. “No necesariamente disfrutan que las acaricien de la misma manera que nuestras mascotas”.

Algunas aves de rapiña, como el mochuelo de hoyo, no les temen a las cámaras y posarán gustosamente para una selfie con los visitantes.

Travel Alberta / Katie Goldie 


Y ni se te ocurra llevarte una lechuza a tu casa para comenzar tu propia lechucería inspirada en Hogwarts.

“Los animales salvajes no son mascotas y nunca pueden convertirse en una”, comenta Weir, mientras reconoce que es difícil no formar un vínculo con un ave que él entrenó. La cetrería es parte de lo que lo inspiró a comenzar su fundación. Hoy, la cetrería es una parte importante de sus esfuerzos de rehabilitación. La cetrería depende de hacer que las aves tengan un poco de hambre para que puedan responder a la comida de sus entrenadores. El entrenamiento es una parte fundamental de otro de los aspectos destacados del lugar: volar.

“Me encantan los ratoneros de cola roja”, dice Carmen Avramovic, una técnico de vida silvestre. “Son divertidos. Todos tienen sus propias personalidades”.

Avramovic, una estudiante de gestión de recursos renovables cuando no está en su trabajo de verano con las aves de rapiña, sintió la necesidad de trabajar en la fundación desde el momento en el que sostuvo a una lechuza ahí.

Lincoln, el águila calva, también conocido como un “carroñero majestuoso”, puede hacer que volar parezca fácil, pero no es así. Puede ser tan difícil para ellos como correr para los humanos.

Travel Alberta / Katie Goldie 


Avramovic, una estudiante de gestión de recursos renovables cuando no está en su trabajo de verano con las aves de rapiña, sintió la necesidad de trabajar en la fundación desde el momento en el que sostuvo a una lechuza ahí.

Hoy, está haciendo volar a Lincoln, águila calva de 21 años de edad. Avramovic les explica a los visitantes que observan que su especie es de “carroñeros majestuosos”. Impulsa su formidable contextura de aproximadamente 3 kilos por una pradera desde la mano enguantada de Avramovic hasta donde su colega sostiene un pedazo de pollo crudo. Su planeo no es tan sencillo como se ve. Un par de vueltas como está y tendrá el pico abierto con su pequeña lengua aviaria fuera. Está agotado. Volar es una tarea exigente, al igual que correr lo es para nosotros.

El público está fascinado mientras Lincoln aterriza en Avramovic nuevamente para comer otro trozo de carne. Son esos momentos de asombro que convencieron a Avramovic de enfocar más sus estudios en aves y es lo que la mantiene fomentando su obsesión aviaria para educar al público.

Avramovic intenta encontrar las palabras adecuadas para describir cómo se siente sostener a una lechuza por primera vez. Es complicado. “Realmente no puedes decírselo a la gente”, decide. “Debes mostrárselo”: En el Alberta Birds of Prey Centre, todo esto está incluido en la visita diaria.

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