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Descubre cómo Edmonton transformó el invierno en la mejor época del año

TODD BABIAK

TRAVEL ALBERTA

Sep 20, 2017 - Lectura de 5 minutos

En una noche de febrero, el vapor, el humo de la madera y las voces se elevan desde Mill Creek Ravine, en el centro de Edmonton. Los senderos centrales, alrededor de los tipis y los cantantes aborígenes, están llenos de parejas y niños vestidos con parkas, sombreros y guantes.

Puedes encontrar en el camino bailarines métis con una banda en vivo y en los rincones más silenciosos, el arte público se transforma y mezcla luces, música, historia y política con la nieve, los árboles y las fogatas. De vez en cuando, algunos “voyageurs”, en imitaciones de canoas y con bigotes falsos, sostienen pequeños remos y pasan haciendo una serie de preguntas absurdas en inglés y francés. 

Esto es muy característico de Edmonton.


LA CIUDAD INVERNAL POR EXCELENCIA

También es adecuada para reunirse con una antigua amistad.

Simon O’Byrne y su familia se encuentran entre ellos. Él es vicepresidente de planificación comunitaria en Stantec, una empresa consultora con sede en Edmonton, que comenzó como la oficina de una persona y ahora tiene 22 000 empleados en todo el mundo. En eventos como este, O’Byrne es conocido como el copresidente de WinterCity Strategy, una idea sobre cómo transformar la forma en que los habitantes de Edmonton piensan en el invierno, que ha hecho que mucho de esto sea posible. 

“Comenzamos por darnos la licencia social no solo de crear festivales nuevos, sino de fomentar sin culpa festivales que son exclusivos de Edmonton”, cuenta O’Byrne.


Rogers Arena

Edmonton tiene el primer museo de luces de neón de Canadá, que se ubica en la moderna 104th Street y es especialmente asombroso en invierno, cuando oscurece temprano.

Mike Seehagel

El Flying Canoe Festival (apodado Canoë Volant) mezcla mitos indígenas y métis, tradiciones franco-canadienses, historia canadiense, arte visual, teatro y oscuridad. 

A veces se siente como una fiesta, con todo el mundo llevando sus termos calientes. En otras ocasiones, parece una iglesia al aire libre.

Al final del paseo, O’Byrne, su esposa Lianna Chondo y sus hijas suben por el barrio francés de Edmonton (llamado French Quarter) hasta el patio al aire libre abierto todo el año del Cafe Bicyclette. En su camino se cruzan con esquiadores de fondo, hombres y mujeres en bicicletas de llantas anchas y corredores con linternas de cabeza. Inevitablemente, alguien les pide inscribirse en las carreras de canoas en la pista de esquí algunas cuadras más allá. Sí, eso significa canoas que vuelan por colinas cubiertas de nieve.





Downtown Edmonton

No hace mucho, las noches de invierno de Edmonton podían ser demasiado tranquilas. Ya no. La ciudad ha adoptado la idea de celebrar el invierno. Ahora, podría ser la mejor estación del año (pero no se lo digan al verano).

Mike Seehagel

No hace mucho tiempo, las calles en febrero habrían sido mucho más silenciosas y aburridas por la noche. En el 2012, Simon ayudó a iniciar lo que parecía ser una tranquila iniciativa de voluntariado para “recuperar la alegría del invierno”. Incluía diseño urbano, transporte, recreación y negocios. Pero, al parecer, el desafío más difícil de todos era cambiar la forma en que los habitantes de Edmonton hablaban y pensaban acerca del invierno.

Necesitaban una nueva historia.



Fatbiking

Te presentamos una forma de disfrutar el invierno: un paseo en una bicicleta para la nieve. Las nuevas bicicletas con llantas más anchas se ajustan perfectamente al valle repleto de nieve de Edmonton. Es tan simple como andar en una bicicleta normal.

@HandLuggageOnly

Lo que Simon y los miembros de su comité aprendieron cuando hablaron con adultos, fue que ellos amaban el invierno cuando eran niños. Era misterioso, encantador y divertido. Algunos de los recuerdos de niñez más marcados de los habitantes de la ciudad son vivencias al aire libre y la mayoría se relacionan con el esquí y el patinaje. Son creativos: guerras de bolas de nieve, ángeles de nieve, reinas de nieve en castillos, espías de nieve en túneles de nieve.



Edmonton

Los ciudadanos han donado dinero para iluminar partes de la ciudad, han organizado festivales extravagantes y se han motivado para salir cuando hace frío.

Mike Seehagel

Sin embargo, hasta hace poco la mayoría de los adultos de Edmonton se quejaba de la nieve y la oscuridad. Luchaban contra ellas todas las noches con cine, transporte de garaje a garaje y una semana o dos en el trópico todos los años.

Los miembros del comité estudiaron las ciudades del norte de Europa con relaciones más saludables y atractivas con el invierno: festivales y rituales callejeros en Reikiavik, Oslo y Helsinki, ciclistas intrépidos en Copenhague, mercados llenos de vino en Estrasburgo.

Todo comenzó con torpeza. Los columnistas de los periódicos y los comunicadores radiales se quejaban del frío del viento y se jactaban de preferir los centros comerciales. Los primeros intentos de ofrecerles a los edmontonianos algo más que hacer y ver en el invierno fueron como tomar aceite de hígado de bacalao: quizás bueno para nosotros, pero no muy delicioso.